Lo que esconden las listas

Hago listas para casi cualquier cosa. No me refiero a las clásicas listas de la compra, listas de invitados, listas de tareas (lo que ahora llaman “to do list” ya que parece que todo suena mejor en inglés).
No, me refiero a esas otras listas, aquellas en las que apuntas todo aquello valioso que no quieres olvidar. Ojalá pudiera usar la memoria para ese tipo de listas (yo las anoto en el móvil y eso es altamente peligroso porque esos aparatos del demonio un día cualquiera dejan de funcionar y te vacían el alma) pero, por desgracia, no tengo ese don del recuerdo. En algún sentido es positivo ya que creo que el no tener buena retentiva influye también en la capacidad para pasar página y dejar atrás malos momentos. La contrapartida es que debo atesorar listas.

Está la de las películas, que se divide entre aquellas que quiero ver -las pendientes- y aquellas que ya he visto y considero absolutamente sublimes. Ambas partes de la lista van alterándose. El porqué de las pendientes es evidente; las ya vistas van variando también dado que algunas películas no resisten el paso del tiempo. Las vivo y me emocionan, me impactan, me sacuden, pero esa intensidad del momento disminuye con los días. Y pasan de ser consideradas peliculones a ser tan solo buenas películas. Así que desaparecen de mi lista.

Aquí van 3 que han resultado inamovibles con el tiempo (de momento):

– “Six degrees of separation” (1993) de Fred Schepisi.

Lo mejor: el espléndido guión. Os dejo un bocado, parte del monólogo de Paul (magníficamente interpretado por un Will Smith que había aparecido en poco más que El príncipe de Bel-Air):
“Yo opino que la imaginación es el pasaporte de toda creación para transportarnos al mundo real. Creo que la imaginación es meramente otra manera de denominar aquello que nos pertenece mas íntimamente.
Jung dijo que ‘el mayor pecado es ser inconsciente’. Nuestro Holden nos dice ‘lo que más temo es la cara del otro. No sería tan duro si ambos tuviéramos los ojos vendados’. Muy a menudo las caras que confrontamos no son las de los demás, si no la de nosotros mismos. Y les aseguro que no hay peor cobardía, que tener miedo de uno mismo. Elegir la postura del avestruz en lugar de enfrentarse consigo mismo.
Enfrentarnos con nuestro yo: eso es lo difícil. La imaginación: el regalo de Dios que nos permite que el autoexamen nos resulte … tolerable.”

– “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” (2004) de Michel Gondry.

Lo mejor: Todo, la historia, el tema, el guión que estimula el cerebro y atraviesa el corazón. Te hace reflexionar y te desmonta en 2 horas.
Poneros en situación: tu corazón está irremediablemente roto, tu relación se acabó, estás hundido, no te mantiene a flote ni la esperanza de que el dolor acabe porque no crees que vaya a terminar. ¿No os tentaría que os dieran la opción de borrar todos los recuerdos del otro? ¿Poner punto y final al dolor en una única sesión? Olvidar esa playa en la que estuvisteis, esa canción que os transportaba, ese dibujo, esa foto que fija un momento de perfección, los días señalados, ese casi indetectable gesto de cuando se le iluminan los ojos…? Borrarlo todo para empezar de cero. Todo eso cuestiona Gondry en esta película de título grandioso. Y la respuesta que te ofrece es perturbadora.

– “Her” (2013) de Spike Jonze.

 

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No sé ni qué destacar. Esta película es una obra maestra, es Arte.
Tan sólo apuntillar 2 detalles mágicos. El primero es la deliciosa canción “The moon song” de Karen O interpretada por Scarlett Johansson.
El segundo es un dibujo -el que ilustra este post- que tiene enmarcado en su casa Amy (Amy Adams), la mejor amiga de Theodore (Joaquin Phoenix). Tengo la impresión que ese delicado dibujo es un guiño a otra magnífica película de Spike Jonze, “Where the wild things are”, la adaptación del cuento del mismo nombre de Maurice Sendak.
Y un diálogo:
“- ¿Estás enamorada de alguien más?
– ¿Por qué preguntas eso?
– No lo sé. ¿Lo estás?
– He estado pensando cómo hablarte de esto.
– ¿De cuantos otros?
– 641. No sé si me crees, pero no cambia lo que siento por ti. No minimiza para nada lo locamente enamorada que estoy de ti. Estamos en una relación pero el corazón no es como una caja que se llena. Crece en tamaño mientras más amas. Soy diferente de ti. Esto no me hace amarte menos, al contrario me hace amarte aún más.
– Eso no tiene sentido. Eres mía, o no lo eres.
– No, Theodore. Soy tuya, y no lo soy.”

Y una más reciente que sigue en lista. A ver si resiste el paso del tiempo:
– “10.000 km” (2014) de Carlos Marques-Marcet.
Emoción en su estado más puro, sin artificios y con una verdad que te atrapa de golpe para soltarte en un lugar en el que no tienes protecciones, en ese espacio de desamparo tan propio del desamor, entre esa desnudez de cuando se ama a corazón abierto.

 

Milena Busquets, en su novela “También esto pasará” escribe: “Todos vemos cosas distintas, todos vemos siempre lo mismo, y lo que vemos nos define absolutamente. Y amamos instintivamente a los que ven lo mismo que nosotros, y les reconocemos al instante”.
Espero que alguno vea lo mismo que yo en estas películas, que le transporten a un lugar de emociones punzantes, que sacudan esos cimientos de comodidad que nos construimos y le dejen navegar un poco por las zonas desconocidas de sus mapas.

2 comentarios sobre “Lo que esconden las listas

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